¿Qué pasa cuando un derrame de petróleo llega al mar? - Oceana México
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¿Qué pasa cuando un derrame de petróleo llega al mar?

 

El Golfo de México es uno de los cuerpos de agua más ricos del planeta. Sus bahías, lagunas y estuarios sostienen la vida marina y los medios de subsistencia de millones de personas en México. Cuando hay un derrame de petróleo, el daño no es solo lo que se ve en la superficie: la mancha oscura, las aves cubiertas de crudo, la playa negra. Lo más preocupante es lo invisible que puede durar durante décadas: lo que queda en el fondo, en los sedimentos, en los tejidos de los animales, en los ecosistemas que sostienen la vida costera.  

El petróleo cubre las superficies, se hunde en los fondos, envenena el agua y se acumula en los cuerpos de los animales. Sus efectos pueden ser inmediatos, silenciosos o durar varias decenas de años, pero siempre dejan huella.  Para entender la magnitud real de ese daño, hay que mirar especie por especie, ecosistema por ecosistema. 

Mujer y hombre muestran hidrocarburo recogido en la playa de Alvarado, Veracruz, durante el derrame de petróleo de 2026.
03 de abril 2026 – Alvarado, Veracruz © Oceana/ Félix Márquez

¿Cómo afecta el petróleo a los animales marinos?

¿Qué le hace el petróleo a los delfines?

Los delfines son animales sociales, inteligentes y de vida larga. Por eso, cuando el ambiente marino se contamina, su cuerpo lo registra con una claridad que los científicos pueden medir. En su panorámica sobre el estado ecológico del Golfo de México, McKinney et al. (2021) documentaron que después del derrame de Deepwater Horizon , las poblaciones de toninas (Tursiops truncatus)  en la Bahía de Barataria comenzaron a mostrar problemas de salud graves.  

No eran heridas visibles ni muertes inmediatas, eran fallas internas, sistémicas. Sus pulmones se dañaron, su sistema hormonal se alteró y, lo más revelador, dejaron de reproducirse con normalidad. Menos crías nacían, y las que nacían tenían menos probabilidades de sobrevivir. Lo más inquietante es que estos síntomas no desaparecieron en meses. Años después del derrame, los mismos delfines seguían mostrando los mismos problemas. Es como si el petróleo hubiera dejado una herida interna que el cuerpo no sabe cómo sanar, su deterioro es una señal directa de lo que le ocurre al ecosistema completo.  El caso de los delfines no es el único. Otros mamíferos marinos de mayor tamaño enfrentan una trampa distinta pero igual de grave: el tiempo.

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¿Qué le hace el petróleo a las ballenas, cachalotes y marsopas?

Los grandes mamíferos marinos son animales de vida larga. Eso, en un mar contaminado, es una desventaja: tienen décadas para acumular en sus tejidos todo lo que el agua y sus presas contienen. Durante y después del derrame de Deepwater Horizon, se observó a cachalotes y marsopas nadando directamente en aguas cubiertas de petróleo. Algunos grupos cambiaron sus rutas habituales para alejarse de las zonas más contaminadas, como si supieran que algo estaba mal (McKinney et al., 2021).  

Pero alejarse no es suficiente cuando la contaminación ya entró en la red alimentaria. Animales como los cachalotes pueden tardar décadas en recuperarse, no porque sean frágiles, sino precisamente porque viven mucho tiempo. Cada año en un ambiente contaminado es otro año de acumulación. Su recuperación, si ocurre, se mide en generaciones (McKinney et al., 2021).  Pero los mamíferos no son los únicos afectados. Las tortugas marinas, con millones de años de historia, se enfrentan a un enemigo que sus instintos no reconocen

¿Qué le hace el petróleo a las tortugas marinas ? 

Las tortugas marinas llevan millones de años navegando los océanos. Pero frente a un derrame de petróleo, su biología las pone en una posición especialmente vulnerable: necesitan subir a la superficie a respirar, y esa superficie es exactamente donde el petróleo flota. El contacto directo con el crudo les daña los ojos, la piel y el sistema respiratorio. Muchas confunden las manchas de petróleo con alimento, o simplemente no pueden evitar atravesarlas.  

Las operaciones de limpieza del derrame de Deepwater Horizon, que incluyeron quema controlada del petróleo en la superficie, crearon otro problema: las tortugas que nadaban en esa zona quedaron atrapadas en medio de las llamas (McKinney et al., 2021). El daño no vino solo del petróleo, sino también de los intentos por eliminarlo. Bajo la superficie, el daño continúa en estructuras que sostienen a cientos de especies a la vez. 

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Cangrejo camina sobre una mancha de hidrocarburo en la playa de Alvarado, Veracruz, durante el derrame de 2026.
03 de abril 2026 – Alvarado, Veracruz © Oceana/ Félix Márquez

¿Cómo afecta el petróleo a los ecosistemas?

¿Qué pasa con los arrecifes de coral cuando hay un derrame de petróleo?

Los arrecifes de coral son como ciudades submarinas donde conviven miles de especies que dependen unas de otras para sobrevivir. Son también zonas de reproducción y crianza para muchos de los peces que luego llegan a nuestras mesas. Cuando el petróleo llega a un arrecife, la mancha en la superficie actúa como una cortina opaca. Los corales dependen de unas algas diminutas que viven dentro de sus tejidos y producen energía a través de la luz solar. Sin ella, esas algas mueren o abandonan al coral.  

El resultado es el blanqueamiento: el coral pierde su color, se debilita y, si la situación se prolonga, muere. El petróleo también envenena. Sus componentes tóxicos se disuelven en el agua y afectan a los animales que filtran el agua de mar para alimentarse: ostras, almejas, mejillones y esponjas de mar. Estos organismos acumulan las sustancias del petróleo en sus tejidos . Lo que queda en el fondo es quizás el problema más silencioso.  

Los residuos del petróleo se depositan en los sedimentos y permanecen ahí, reduciendo el oxígeno disponible y creando zonas donde prácticamente ningún organismo puede sobrevivir. Así lo documentan Soto et al. (2014) en su investigación sobre el legado ambiental del derrame Ixtoc-I en la Sonda de Campeche, publicada en la revista Frontiers in Marine Science.  Tan importantes como los arrecifes son los bosques inundados que protegen las costas y sirven de cuna a las pesquerías.

¿Qué le hace el petróleo a los manglares?

Los manglares son una de las fronteras vivas entre la tierra y el mar. Sus raíces enredadas forman un laberinto natural donde se refugian y crecen los juveniles de muchas de las especies que luego sostienen las pesquerías costeras. Sin manglares sanos, esa cuna desaparece. El petróleo cubre el suelo lodoso e impide que las raíces respiren. Los manglares tienen raíces aéreas que emergen del barro para tomar oxígeno del aire.  

Cuando el petróleo las cubre, es como envolverlas en plástico: la planta no puede respirar y, poco a poco, se asfixia. Los árboles mueren, y con ellos todo el hábitat que sostenían. Sumado a la muerte inmediata, lo que viene después es igual o incluso más grave. Los residuos del petróleo quedan atrapados en el barro durante años, incluso décadas, tóxicos e invisibles, impidiendo que nuevas plantas germinen y que el ecosistema se recupere.  

En The environmental legacy of the Ixtoc-I oil spill in Campeche Sound, southwestern Gulf of Mexico. Frontiers in Marine Science, Soto et al. (2014)  registraron precisamente este fenómeno en los manglares de la Sonda de Campeche, donde los residuos del derrame Ixtoc-I siguieron afectando los sedimentos costeros años después del accidente. Más adentro del mar, pero igual de expuestos, los pastos marinos sufren un deterioro silencioso que pasa casi desapercibido

¿Qué le hace el petróleo a los pastos marinos?  

Debajo de las aguas someras, antes de llegar al arrecife, se extienden grandes praderas de plantas acuáticas: los pastos marinos. Producen oxígeno, estabilizan el fondo marino y son el hogar y el alimento de tortugas marinas, manatíes y decenas de especies de peces y crustáceos. Cuando hay un derrame, el petróleo enturbia el agua y bloquea la luz solar que las plantas del fondo necesitan para crecer.  

Sin luz, los pastos se debilitan y mueren lentamente. Al mismo tiempo, los residuos depositados en el sedimento son tóxicos para las raíces e impiden que nuevas plantas germinen.  Soto et al. (2014) señalan que este tipo de daño persistente es uno de los efectos más difíciles de revertir en los ecosistemas costeros del Golfo de México. 

Limpieza

Cuando ocurre un derrame, la respuesta inmediata tiene sentido. Pero la ciencia nos dice que apenas toca la superficie del problema, literalmente. Entender los hidrocarburos como un contaminante que actúa más allá de lo visible es el primer paso para exigir respuestas a la altura del daño real.

La recuperación de un ecosistema marino no se mide en días ni en titulares: se mide en la salud de sus delfines, en la densidad de sus praderas, en el regreso de las tortugas, en la abundancia de especies pesqueras que llevan a tierra los pescadores y de las que dependen miles de familias.  

El mar guarda memoria. Y lo que le hacemos hoy tendrá efecto en las próximas décadas.  

Referencias  

McKinney, L. D., Shepherd, J. G., Wilson, C. A., Hogarth, W. T., Chanton, J., Murawski, S. A., Sandifer, P. A., Sutton, T., Yoskowitz, D., Wowk, K., Özgökmen, T. M., Joye, S. B., & Caffey, R. (2021). The Gulf of Mexico: An overview. Oceanography, 34(1), 30–43.  

Soto, L. A., Botello, A. V., Licea-Durán, S., Lizárraga-Partida, M. L., & Yáñez-Arancibia, A. (2014). The environmental legacy of the Ixtoc-I oil spill in Campeche Sound, southwestern Gulf of Mexico. Frontiers in Marine Science, 1, Article 57. https://doi.org/10.3389/fmars.2014.00057   

Yáñez-Arancibia, A., & Day, J. W. (2004). The Gulf of Mexico: Towards an integration of coastal management with large marine ecosystem management. Ocean & Coastal Management, 47(11-12), 537–563. https://doi.org/10.1016/j.ocecoaman.2004.12.001 

 Tunnell, J. W., Jr., Felder, D. L., & Earle, S. A. (2008). The Gulf of Mexico—Past, present, and future. Texas A&M University Press.