Plástico en el Golfo de California, otra amenaza para el tiburón ballena | Oceana Mexico
Would you like to view our US Site?
Carlos Aguilera

El tiburón ballena (Rhincodon typus),  una especie en peligro de extinción, podría estar consumiendo plásticos y nadando entre insecticida en uno de los pocos lugares a donde llegan a alimentarse cada año: Bahía de La Paz, en Baja California Sur. 

Durante enero y febrero de 2014, nueve investigadores hicieron el primer estudio ecotoxicológico (análisis del efecto de contaminantes en especies y ecosistemas) en México de esta especie, utilizando biopsias de su piel. Sus hallazgos son una señal de alerta.  

De acuerdo con este estudio, que usó un modelo teórico a partir del número de microplasticos encontrados y el flujo del agua, los tiburones ballena de Bahía de La Paz podrían estar consumiendo hasta 171 unidades de microplástico cada día. Peor aún, en la zona se encontraron 0.07 unidades de microplástico por metro cúbico; siendo el polietileno el de mayor abundancia (35%). El químico de mayor presencia fueron los bifenilos policlorados (PCB).  

El tiburón ballena se alimenta filtrando el agua de la superficie, abriendo la boca al 85% de su capacidad. Pasan en promedio 7.5 horas al día alimentándose de plancton y es durante este proceso que pueden comer contaminantes que flotan, incluidos los plásticos. 

La contaminación en el mar es un grave problema. La presencia y distribución de desechos plásticos en el mar ha sido ampliamente documentada. Se ha calculado que, de los 275 millones de toneladas de plásticos producidas por 192 países costeros en 2010, entre 4.8 y 12.7 millones de toneladas terminaron en el océano. 

Esta contaminación es también un problema importante en México. La Paz es una de las ciudades costeras más pobladas en el Golfo de California. El tráfico de embarcaciones ha aumentado en una de las zonas conocida por los cientos de tiburones ballena que llegan a alimentarse cada año.  

En total, esta especie pasa unos 135 días del año alimentándose en la bahía y 38% de ellos regresa en los siguientes años. Sólo hay 30 lugares en el mundo con este privilegio, en México hay tres y ahora existe evidencia de que al menos en uno de ellos, esta especie vive con la amenaza que significa la contaminación del plástico.   

En Bahía de La de Paz el tiburón ballena se ha convertido en uno de los grandes atractivos turísticos, eso aumenta el número de operadores, de lanchas, de visitantes, de hoteles, etc. Y en consecuencia aumenta también el nivel de contaminación marina. Los investigadores sugieren que es este crecimiento de actividades humanas lo que ha provocado que plaguicidas lleguen a nuestros océanos. Además de que existe evidencia fotográfica de esta especie consumiendo partículas de plástico más grandes (macroplásticos). 

En los años 90 la población de tiburones ballena disminuyó drásticamente y en el 2000 fue reconocida como especie vulnerable en la Lista Roja de la UICN. En el 2006 se recategorizó a un nivel más grave: en peligro. Su vulnerabilidad radica en su lento crecimiento, que tarda mucho en alcanzar la madurez sexual y cuando se reproduce sobreviven pocas crías.  

Aunado a estas condiciones propias de la especie, la actividad humana ha agravado su estado actual. Las principales amenazas para esta especie son capturas directas e incidentales, los choques con embarcaciones, el turismo inapropiado y el cambio climático.  

Para este estudio se tomaron muestras de la piel de 12 tiburones y del agua en la zona. En la piel de los ejemplares estudiados se encontró un nivel inusual de PBDE-209, una sustancia contenida en productos plásticos y que es muy raro de encontrar en las cadenas alimenticias marinas. Por lo tanto, se deduce que ha llegado a la piel de estos animales porque consumieron plástico. 

Se sabe muy poco del efecto que esto puede tener en la salud de los tiburones ballena, pero hay casos que deberían alarmarnos. En 2007, en Tailandia, pescadores llevaron a la costa el cuerpo de una hembra de 5.5 metros. Al realizar la necropsia, se encontraron hemorragias internas, úlceras y un popote de plástico rígido en el interior del tracto gastrointestinal. La dureza del popote provocó una reacción química con las enzimas en el estómago. Al no encontrar daño en otros órganos, se sospecha que el causante de su muerte fue ese popote que nunca debió llegar al mar.  

Bahía de La Paz es un sitio fundamental para la vida de esta especie, que además se ha convertido en un detonante de la economía local. Cuidar estos mares y estos tiburones es nuestra obligación y otra forma de cuidarnos a nosotros mismos.  

Si quieres conocer más de esta especie, no te pierdas Frecuencia marina, donde hablamos con dos grandes especialistas en su conservación. 

 

 

 
Un gigante en peligro

 

Publicada por Oceana Mexico en Lunes, 31 de agosto de 2020

Up Next:

Océanos más transparentes para una pesca sostenible

Read Next Article