Los mares están ahí donde siempre. Los vemos desde la playa, un avión o un balcón. Pescamos, nadamos y buceamos entre olas y arrecifes.
Por las tardes disfrutamos de un sol que se hunde en el horizonte marino y admiramos su nacimiento por la mañana.
Degustamos un filete de pescado en hoja santa, un coctel de camarón con perfume de romero o un pulpo a las brasas. Y hasta dieta de pescado inventamos para bajar de peso.