Would you like to view our US Site?

Los mares están ahí donde siempre. Los vemos desde la playa, un avión o un balcón. Pescamos, nadamos y buceamos entre olas y arrecifes.

Por las tardes disfrutamos de un sol que se hunde en el horizonte marino y admiramos su nacimiento por la mañana.

Degustamos un filete de pescado en hoja santa, un coctel de camarón con perfume de romero o un pulpo a las brasas. Y hasta dieta de pescado inventamos para bajar de peso.

Un estudio de la Universidad de California encontró que sólo el 9 % del plástico producido en toda la historia, se ha reciclado. Aunque esta capacidad de reciclar crezca, no se acerca ni por asomo a la velocidad con la que incrementamos la producción de plástico cada año. El reciclaje es importante, pero no es la solución.

Anualmente, millones de toneladas de plástico de al menos 192 países con costa acaban en el mar provocando un gran impacto ambiental, éste se reduciría si aminoráramos nuestro consumo de ciertos productos y los remplazáramos por otros más amigables con el medio ambiente.

El plástico facilita la vida y a la vez es un poderoso enemigo para el medio ambiente. Sobre todo, los plásticos de un solo uso, pues tienen una vida útil muy corta y luego de ser desechados, afectan los mares, ríos, y también nuestra salud.

México es un país megadiverso, con especies endémicas y con pesquerías importantes a nivel mundial. Proteger los mares mexicanos significa proteger gran parte de la vida marina de nuestro planeta. Pensemos en lo que no se ve acerca de nuestros mares y actuemos.

Los océanos del mundo necesitan nuestra ayuda. Ocupan tres cuartas partes de este planeta y aún ante esta poderosa inmensidad los seres humanos los hemos puesto en peligro y con ello nos hemos puesto en riesgo a nosotros mismos.

Páginas