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En todo el mundo comenzamos a adaptarnos a realizar nuestras actividades manteniendo nuestra #SanaDistancia, pero en nuestros mares durante años ha habido animales que son expertos en el tema. Tenemos mucho que aprenderles. 

En todo el mundo comenzamos a adaptarnos a realizar nuestras actividades manteniendo nuestra #SanaDistancia, pero en nuestros mares durante años ha habido animales que son expertos en el tema. Tenemos mucho que aprenderles. 

Si eres como el promedio de las y los mexicanos, con dificultad podrás mencionar más de 20 especies de pescado que se comen. La mayoría nos quedamos con el atún, salmón, tilapia, huachinango, mero, sardina, sierra, marlín, robalo y quizá un puñado de otros peces exóticos.

De manera muy afortunada, nuestra riqueza marina es muy superior a lo que conocemos de ella. Más de 94 mil especies de moluscos, crustáceos, mamíferos, reptiles, tiburones y peces viven en los más de tres millones de kilómetros cuadrados de mar mexicano.

La mañana del 18 de mayo de 2018, durante el efervescente proceso electoral de ese mismo año, diversos medios impresos y digitales difundieron noticias sobre el hallazgo de una veintena de manatíes muertos en Tabasco, particularmente en los municipios de Centla, Jonuta, Centro, Paraíso, Balancán y Macuspana, éste último, cuna del presidente Andrés Manuel López Obrador.

El manatí es una especie en peligro de extinción que habita diversas zonas lagunares y costeras del Golfo de México, Caribe, Centroamérica, Las Antillas y la costa Nororiental de Sudamérica.

De aquí al año 2050, se sumarán al mundo 2,500 millones habitantes y 20 millones a la población de México. Esta realidad nos coloca frente a lo que seguramente es la pregunta ambiental más urgente de resolver en los siguientes años: ¿Qué van a comer los próximos habitantes del planeta? y sobre todo ¿CÓMO vamos a producir la comida que vamos a comer, nosotros y los que vienen?

Nuestra forma de responder a esta pregunta en los siguientes 30 años definirá nuestra vida en este planeta por los siguientes 300.

En Oceana México pensamos que la respuesta está en el mar.

Pedir siempre las mismas especies del menú puede provocar la sobreexplotación, lo que evita ciclos de reproducción abundantes, generando así precios elevados debido a la demanda.

La cuaresma es la temporada de mayor consumo de pescado en el país, debido a que la tradición católica conmina a sus fieles a evitar el consumo de carnes rojas durante ese periodo.

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