mitos de tiburones
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Asesinos, voraces, agresivos y poderosos. La industria del entretenimiento nos ha hecho creer muchas cosas de los tiburones: que son unas máquinas asesinas que entran en frenesí cuando detectan una gota de sangre e incluso que un buen día, sin saberlo ni temerlo, un tornado arroja tiburones sobre una ciudad.

Y suena divertido, pero le han hecho mala fama a este incomprendido depredador marino que en el fondo es un encantador pez.

Para echar por tierra todo eso que nos han dicho sobre los tiburones, en Oceana queremos que conozcas los principales mitos en torno a los tiburones, y la verdad detrás de ellos.

1. Los tiburones gustan de la carne humana

Falso. Los escualos suelen alimentarse de peces y moluscos; algunos, los de mayor tamaño, pueden capturar mamíferos marinos como focas, delfines y lobos marinos, pero nunca humanos. Se han registrado casos en el que los tiburones atacan a personas, sin embargo esto se debe a que suelen confundir el tamaño y movimiento con alguna de sus presas debido a la baja visibilidad en el agua o por curiosidad.

2. Los ataques de tiburones son comunes

Falso. Durante 2020 se registraron 129 presuntos ataques de tiburones a personas, de acuerdo con el Museo de Historia Natural de Florida. De hecho, la probabilidad de ser atacado por un tiburón durante tus vacaciones es de 1 en 3,748,067. En perspectiva es más fácil que te caiga un rayo (1 en 700,000) o bien, que un meteorito como el que causó la extinción masiva de dinosaurios choque con la Tierra (1 en 300,000). 

3. Todos los tiburones son cazadores voraces

Falso. Existen especies como el tiburón ballena, el peregrino y el boquiancho que se alimentan principalmente de plancton y crustáceos mediante un sistema de filtración. Cuando nadan abren la boca y aspiran agua para filtrarla con sus branquias, de forma similar a las ballenas.

 

 

4. Los tiburones no tienen depredadores

Falso. A pesar de su imponente apariencia y estar en la cima de la cadena alimenticia, los tiburones tienen depredadores. Uno de ellos son las orcas, que cazan tiburones blancos para alimentarse. Sin embargo, el mayor depredador de los tiburones son los seres humanos que amenazan la existencia de estas especies debido a la caza ilegal –para cortar sus aletas–, malas prácticas de pesca y la contaminación de los ecosistemas marinos que causan la muerte de millones de tiburones cada año.

5. Todos los tiburones son grandes

Falso. Existen alrededor de 500 especies de tiburones en todo el mundo. La más grande de todas es el tiburón ballena (Rhincodon typus), que puede medir más de 13 metros y pesar más de 20 toneladas. En contraste, el tiburón más pequeño descubierto hasta ahora es el tiburón linterna enano (Etmopterus perryi), con una longitud máxima de 17 centímetros.

6. Los tiburones viven cerca de las costas

Falso. Muchas especies de tiburones habitan cerca de las costas y arrecifes para asegurar una fuente de alimento. Sin embargo existen algunas como el tiburón de peinetas (Hexanchus griseus) que habita hasta casi 2,000 metros bajo los mares tropicales y subtropicales. Por su parte, el tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus) –el ser viviente más longevo del planeta– habita las gélidas aguas del Atlántico norte y Glacial ártico, a una profundidad similar.

 

 

7. Los tiburones tienen un cerebro pequeño y son tontos

Falso. El tamaño del cerebro de un tiburón varia dependiendo de la especie y aunque quizá hayas escuchado que el cerebro de los tiburones es del tamaño de una nuez, esto es falso. De hecho, si comparas el tamaño de sus cerebros en relación a su cuerpo, el de los tiburones es más grande que otros peces e incluso muchas aves y mamíferos.

Algunas especies de escualos tienen un comportamiento social complejo e incluso se comunican con lenguaje corporal para cazar juntos.

8. Los tiburones pueden oler sangre en el agua

Cierto. El sistema olfativo de los tiburones es muy sensible y gracias a sus fosas nasales, que solo utilizan para olfatear, pueden detectar pequeñísimas cantidades de algunos químicos. La efectividad para rastrear sustancias como la sangre varia de acuerdo con la especie y de la sustancia en cuestión, así como otros factores como la distancia y la velocidad de nado.

Sin embargo, los reportes de que un tiburón puede oler una sola gota de sangre en el océano son exagerados. Las especies de tiburones con el mejor olfato pueden, por ejemplo, detectar a su presa con una sola gota de sangre en un volumen de agua similar al de una alberca olímpica pero de ahí a que lo hagan en el mar es muy distinto.

9. Los tiburones tienen que nadar constantemente o mueren

Falso. Algunas especies de tiburones deben nadar constantemente para que el agua rica en oxígeno fluya a través de sus branquias, pero esto no aplica para todos los tiburones. Otros son capaces de bombear el agua a través de su sistema respiratorio con su faringe, de esta forma pueden descansar en el lecho marino y respirar.

Lo que sí es cierto es que deben nadar para evitar hundirse al fondo del mar debido a que carecen de vejiga natatoria, por lo que usan sus aletas pectorales para mantenerse a determinada profundidad.

10. Las aletas de tiburón son nutritivas y tienen propiedades medicinales

Falso. Las aletas de tiburón no tienen nutrientes. De hecho, como depredadores en la cima de la cadena alimenticia su cuerpo acumula sustancias como el mercurio que son tóxicas para el ser humano incluso en dosis pequeñas.

Por eso, y porque decenas de millones de tiburones son asesinados cada año para consumir sus aletas, es importante evitar su consumo.

 

 

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¿Qué hacen los océanos por ti (y por el planeta)?

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