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Blog Posts by: Renata Terrazas

Si eres como el promedio de las y los mexicanos, con dificultad podrás mencionar más de 20 especies de pescado que se comen. La mayoría nos quedamos con el atún, salmón, tilapia, huachinango, mero, sardina, sierra, marlín, robalo y quizá un puñado de otros peces exóticos.

De manera muy afortunada, nuestra riqueza marina es muy superior a lo que conocemos de ella. Más de 94 mil especies de moluscos, crustáceos, mamíferos, reptiles, tiburones y peces viven en los más de tres millones de kilómetros cuadrados de mar mexicano.

A mi llegada a Oceana, lo primero que hice fue leer un libro escrito por el director general de Oceana, Andrew Sharpless, titulado “La proteína perfecta”. En ese libro Andrew parte de una hipótesis muy interesante que es la que guía el trabajo de Oceana alrededor del mundo: restaurar la abundancia de los océanos para poder alimentar el mundo.

El ser humano lleva miles de años pescando. En islas de Asia-Pacífico se han encontrado anzuelos de hueso con antigüedad de 42 mil años que sugieren que desde entonces se pesca en altamar. Esto quiere decir que llevamos más tiempo siendo pescadores que agricultores, y dado que hemos sustituido la caza por la granja, también tenemos más tiempo siendo pescadores que cazadores.

México es un país megadiverso, con especies endémicas y con pesquerías importantes a nivel mundial. Proteger los mares mexicanos significa proteger gran parte de la vida marina de nuestro planeta. Pensemos en lo que no se ve acerca de nuestros mares y actuemos.

Los océanos del mundo necesitan nuestra ayuda. Ocupan tres cuartas partes de este planeta y aún ante esta poderosa inmensidad los seres humanos los hemos puesto en peligro y con ello nos hemos puesto en riesgo a nosotros mismos.