Ballena franca para principiantes
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Cada año, miles de ballenas migran desde las frías aguas del norte hasta las costas del Pacífico mexicano haciendo gala de su majestuosidad. 

La ballena azul, la gris y la jorobada suelen ser las más conocidas. Sin embargo, en esta lista de visitantes indómitos aparece una menos popular pero con un terrible pasado y un futuro peor: la ballena franca.

Conoce más sobre este género de cetáceos, el funesto origen de su nombre y el peligro que enfrenta. Te contamos lo básico de las ballenas francas.

Son una familia pequeña

Existen tres especies distintas de estos cetáceos: ballena franca del Atlántico Norte (Eubalaena glacialis); ballena franca del Pacífico Norte (Eubalaena japonica) y ballena franca austral (Eubalaena australis).

 

Cada región tiene su ballena franca

La Eubalaena australis habita el hemisferio sur, la Eubalaena glacialis vive en la región norte del océano Atlántico, y la Eubalaena japonica en el norte del océano Pacífico. Esta última suele visitar las costas de Baja California y Baja California Sur durante el invierno.

En promedio miden hasta 18 metros de largo y tienen un peso aproximado de 80 toneladas

Son fuertecitas

En comparación con el resto de los misticetos, las ballenas francas son más robustas. Si bien las dimensiones varían de acuerdo a la especie, en promedio miden hasta 18 metros de largo y tienen un peso aproximado de 80 toneladas. Más grandes que sus familiares, la ballena gris y la jorobada.

Tienen cabezas muy grandes

A diferencia de otros misticetos, las ballenas francas tienen unas cabezas grandes. Esta ocupa una tercera parte de su cuerpo y está cubierta de callosidades, las cuales usan los investigadores para identificarlas como si fuera sus huellas dactilares.

Valían su peso en grasa

El 40% del cuerpo de una ballena franca adulta es grasa, lo que les permite regular su temperatura para mantener el calor mientras nada en aguas frías. Este volumen de grasa ocasionó también que fuera muy codiciada por la industria ballenera durante el siglo XIX y principios del siglo XX.

La ballena franca fue el blanco predilecto de los cazadores, especialmente en Estados Unidos

Fueron cazadas indiscriminadamente

Debido a su nado lento, entre 9 y 11 kilómetros por hora, y a que flotan en la superficie cuando mueren –a diferencia de otros misticetos–, la ballena franca fue el blanco predilecto de los cazadores, especialmente en Estados Unidos, por ser una gran fuente de aceite de ballena que era usado como combustible en esa época.

 

 

Están en peligro de extinción

De acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés), existen entre 200 y 250 ejemplares de ballena franca del Atlántico norte, por lo que esta especie está en peligro crítico de extinguirse. En tanto, se calcula que la población de ballena franca del Pacífico norte oscila entre los 7 mil y 10 mil individuos y está considerada como especie en peligro. En Oceana  trabajamos para reducir las amenazas a las ballenas francas del Atlántico norte, incluido el enredo en artes de pesca y las colisiones con barcos. Conoce más sobre nuestra campaña y qué puedes hacer. 

Tienen un nombre funesto

Se cree que su nombre en inglés proviene de la expresión “right whale”, con la que los cazadores de ballenas estadounidenses avisaban a sus compañeros de que ese era "la ballena orrecta" para ser capturada.

 

 

Viven tanto como una persona

Las ballenas francas viven entre 50 y 100 años, dependiendo de la especie, con un promedio de 70. Para determinar la edad de cada ejemplar al morir, los científicos analizan la cerilla de estos grandes mamíferos.

Existen entre 200 y 250 ejemplares de ballena franca del Atlántico norte

Se alimentan de un modo peculiar

Las ballenas francas se alimentan filtrando el agua como el tiburón ballena o el tiburón peregrino. A diferencia del resto de los misticetos, que dan grandes tragos de agua y la expulsan para que el krill y el zooplancton queden dentro; sin embargo este género nada con la boca abierta y captura su alimento con sus barbas angulares, sin engullir ni expulsar agua.

 

Las ballenas  francas, como todos los habitantess del mar, están en riesgo por la contaminación plástica. Tonleadas de residuos llegan a nuestros mares cada año, contaminan su hábitat, destruyen ecosistemas y matan a los animales que los ingieren accidentalmente. Súmate a nuestra exigencia para reducir la produccion de plásticos y proteger los océanos. 

                                                                                                                 


 

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