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noviembre 10, 2021

Los océanos son nuestros grandes aliados contra la crisis climática

La ciencia ha demostrado que los océanos son imprescindibles para la vida en nuestro planeta: son refugio para la biodiversidad, generan oxígeno y capturan el carbono que generan las actividades humanas. Estas y otras inmensas aportaciones hacen a los océanos nuestros grandes aliados contra la crisis climática.  

Casi tres cuartas partes del planeta están cubiertas de agua, de las cuales el 96% son mares y océanos, así que nada pasa a escala planetaria sin que involucre sus aguas. Y precisamente el agua tiene un papel fundamental ante el calentamiento global, ya que por ser uno de los compuestos químicos más abundantes y tener una gran capacidad térmica, es el principal regulador de la temperatura en el planeta. 

Sin perdernos en las clases de química, los océanos son aliados imprescindibles en la lucha contra el calentamiento global por su vastedad y resiliencia. Así que al hablar de la crisis climática debemos pensar en estas 3 razones para mantener nuestros océanos saludables.  

  1. Los océanos absorben un cuarto de las emisiones humanas

Estimaciones científicas apuntan a que los océanos del mundo actualmente absorben alrededor del 25% de las emisiones de dióxido de carbono que los seres humanos lanzamos a la atmósfera. Esto ocurre debido a que este carbono se precipita en los océanos, donde se disuelve y queda capturado en los elementos orgánicos de la vida oceánica: las plantas, los animales o el suelo marino. 

Sólo las ballenas, los mamíferos más grandes que existen el planeta, permitieron como especie la captura de entre 190,000 y 1.9 millones de toneladas de dióxido de carbono hasta el momento en que la pesca industrial redujo sus poblaciones masivamente, según una investigación revelada en 2010.

En promedio, cada ballena captura en su cuerpo unas 33 toneladas de dióxido de carbono. Además, estando en la cima de la cadena alimenticia, las ballenas filtran cantidades enormes de agua en los océanos y sus heces fecales son cruciales para la reproducción del fitoplancton, que no solo es la principal fuente de oxígeno en la Tierra, sino de la captura de cantidades colosales de carbono. 

Sin embargo, este flujo de dióxido de carbono a los océanos no ocurre sin problemas. La alta concentración de emisiones ha obligado a los océanos a absorber más carbono del que sus ecosistemas permiten, dando origen a distintos tipos de problemas graves. Por ejemplo, dado que el carbono es naturalmente más ácido, al diluirse en el agua ha causado una acidificación general de los océanos. Esto se traduce en una mayor dificultad de sobrevivencia para los animales con concha, la cual está principalmente hecha de carbonato de calcio, un compuesto que tiende a diluirse en un ambiente ácido. 

 

  1. Los manglares absorben más dióxido de carbono que los bosquesterrestres

Proyectos de todo el mundo insisten en plantar árboles como medio para capturar carbono atmosférico, pero estos esfuerzos ignoran en buena medida que la forma más eficiente de hacerlo es restaurando los manglares, que son capaces de capturar hasta cuatro veces más carbono que los bosques tropicales, según un estudio publicado en la revista Nature Geoscience. 

Aunque los hábitats costeros abarcan solo el 2% del total de la superficie oceánica, capturan al menos la mitad del carbón secuestrado en sedimientos marinos, según estimaciones científicas. No son solo los manglares, sino en general los ecosistemas marinos, que incluyen los pastos submarinos, los marismas y estuarios. Sin embargo, los manglares en las costas son los que más aportan a esta lucha contra el exceso de carbono en la atmósfera. 

Esto ha llevado a científicos y organizaciones alrededor del mundo a acuñar el término de “carbono azul”, que se refiere al carbono capturado en los ecosistemas costeros. La intención es impulsar este concepto para visibilizar la importancia y el potencial de detener la deforestación de manglares, la devastación de ecosistemas costeros y, al revés, trabajar activamente en restaurarlos para mejorar la capacidad del planeta de capturar emisiones. 

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  1. Proveen carne mucho más sustentable que la ganadería

Los peces nacen y crecen naturalmente en el mar, por lo que en general no hay necesidad de criarlos para alimentación humana. Sólo basta cuidar sus poblaciones y hábitats a través de modelos de gobernanza sustentable en el sector pesquero. 

Por el contrario, la ganadería implica la devastación de ecosistemas terrestres para concentrar cientos o miles de animales, que regularmente viven en condiciones de estrés que afectan su salud y la calidad de su carne. 

El hecho de que los peces sean silvestres les permite llevar una dieta natural que los hace ricos en nutrientes clave para la alimentación humana, como hierro, fósforo y aceites Omega. 

Además, en términos de emisiones, la ganadería es una de las mayores fuentes de gases contaminantes debido principalmente a digestión de las vacas. Sin embargo, otros tipos de ganado también generan emisiones. En cambio, promover la pesca sustentable puede llevar a la regeneración de las poblaciones de peces y sus hábitats, lo cual ayuda a la salud de los ecosistemas y a una captura de carbono más eficiente. Las emisiones de las flotas pesqueras y de los medios de transporte son una fracción mínima que no es relevante para la ecuación. 

Por todo esto, preferir pescados y mariscos es una vía prometedora hacia un futuro de estabilidad climática. Pero cuidado: no sólo es el pescado por el pescado. El truco es promover una pesca sustentable, libre de prácticas ilegales, con suficientes políticas de trazabilidad que les permita a los consumidores saber que sus pescados o mariscos vienen de una comunidad pesquera que hace su trabajo cuidando los recursos marinos.